Dice Joaquín Sabina:
Juro que era mas guapa, más guapa que cualquiera. No te vas sin el insulto. Así parece ser el uso, los usos del lenguaje en lengua masculina.
Corren ríos de tinta acerca de la necesidad de usar un lenguaje incluyente, de manifestarse a favor de la visibilización femenina a través de la lengua, del castellano que es nuestro idioma materno.
Ya se han publicado manuales girados a dependencias oficiales, al magisterio, a funcionarios y funcionarias de gobierno, que sugieren cómo podemos hablar tanto en masculino como en femenino, cómo podemos hablar en neutro para no dirigirnos exclusivamente a los hombres, ni exclusivamente a las mujeres.
Alguien chacotea aun hoy en día las parrafadas del expresidente Fox con su cuento de las chiquillas y los chiquillos, los niños y las niñas y bla bla bla. No es casual que el señor intentara ser incluyente, hay ordenanzas que así lo indican. Parece que no se le dio.
Es muy interesante escuchar hablar a los hombres, y aunque se digan civilizados y respetuosos de sus mujeres feministas, solo hay que verlos solos, en bola y con unos tragos encima (o sin los tragos, es lo mismo), para escuchar frases misóginas, con doble sentido, vulgares y vulgarizantes, con un juego al filo de la homosexualidad, disfrazada de homofobia.
Oye, ¿ya me vas a entregar la computadora? ¿Quieres la tuya?
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Teoría feminista, Cultura, Educación, Violencia de género
Sobre mi:
soy psicóloga y pedagoga, he trabajado como profesora universitaria por 19 años.
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Juro que era mas guapa, más guapa que cualquiera. No te vas sin el insulto. Así parece ser el uso, los usos del lenguaje en lengua masculina.
Corren ríos de tinta acerca de la necesidad de usar un lenguaje incluyente, de manifestarse a favor de la visibilización femenina a través de la lengua, del castellano que es nuestro idioma materno.
Ya se han publicado manuales girados a dependencias oficiales, al magisterio, a funcionarios y funcionarias de gobierno, que sugieren cómo podemos hablar tanto en masculino como en femenino, cómo podemos hablar en neutro para no dirigirnos exclusivamente a los hombres, ni exclusivamente a las mujeres.
Alguien chacotea aun hoy en día las parrafadas del expresidente Fox con su cuento de las chiquillas y los chiquillos, los niños y las niñas y bla bla bla. No es casual que el señor intentara ser incluyente, hay ordenanzas que así lo indican. Parece que no se le dio.
Es muy interesante escuchar hablar a los hombres, y aunque se digan civilizados y respetuosos de sus mujeres feministas, solo hay que verlos solos, en bola y con unos tragos encima (o sin los tragos, es lo mismo), para escuchar frases misóginas, con doble sentido, vulgares y vulgarizantes, con un juego al filo de la homosexualidad, disfrazada de homofobia.
Oye, ¿ya me vas a entregar la computadora? ¿Quieres la tuya?
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